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Cambios

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'''''MADRID'''''
'''''PALACIO''''' [ REAL Real ]
-Dos de las cuatro estatuas colosales de emperadores que están en el patio y representan a [[Teodosio_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Teodosio'']] y [[Honorio_-_Olivieri,_Juan_Domingo__Giovanni_Domenico|''Honorio'']]; los dos [[mancebos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''mancebos'']] del altar mayor en el retablo de la capilla real.
'''''ALPAJES'''''
'''''Parroquia'''''
-La de [[san_Francisco_Javier_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''san Francisco Javier'']] en su retablo
(Tomo III, pp. 248-250).
<blockquote>
'''APÉNDICE'''
'''Real Academia de san FernandoREAL ACADEMIA DE S. FERNANDO'''</blockquote>
Como se debe a don Juan Domingo Olivieri el haber promovido la idea del establecimiento de esta real academia hasta el punto de ver florecientes sus estudios, creemos que este sea el lugar más oportuno para hablar de su erección, de sus progresos y del estado en que se halla.
Celebrose la primera junta pública el día primero de septiembre del propio año de 44, la segunda en 15 de julio del siguiente con lucida concurrencia; pero la muerte del rey acaecida en 9 de julio de 46 suspendió la deseada aprobación del establecimiento de la academia. Estaba destinada esta gloría para su hijo don Fernando, que aprobó todo lo actuado y mandó formar las ordenanzas. Aumentase la dotación en 1750, y se enviaron pensionados a Roma. Confirmáronse los estatutos en 8 de abril de 1750, y en 12 del mismo mes del año siguiente se expidió el real decreto de erección de la academia con el titulo de San Fernando, bajo la protección de S. M. que nombró para su gobierno y enseñanza a las personas siguientes.
<blockquote>
PROTECTOR''Protector''.
El excelentísimo señor don José Carbajal y Lancaster.
VICEPROTECTOR''Viceprotector''.
El señor don Alfonso Clemente de Aróstegui.
CONSILIARIOS Y ACADÉMICOS DE HONOR.''Consiliarios y académicos de honor''
</blockquote>
El excelentísimo señor marques de Sarria.
<blockquote>DIRECTORES Y TENIENTES ''Directores y Tenientes''
EN PINTURA.
</blockquote>
  DIRECTORES''Directores''
don Luis Van Loó.
   TENIENTES''Tenientes''
don Pablo Pernicharo.
don Andrés de la Calleja
 <blockquote>
EN ESCULTURA.
</blockquote>
 DIRECTORES''Directores''
don Juan Domingo Olivieri
 HONORARIOS''Honorarios''
don Antonio Dumandre
 TENIENTES''Tenientes''.
don Roberto Michel
don Luis Salvador Carmona.
 <blockquote>
EN LA ARQUITECTURA
</blockquote>
 DIRECTORES''Directores''
don Ventura Rodríguez.
 HONORARIOS''Honorarios''
don Juan Bautista Sacheti.
 TENIENTES''Tenientes''
don Alejandro González Velázquez
don Diego de Villanueva.
 <blockquote>
EN EL GRABADO.
</blockquote>
 DIRECTORES''Directores''
don Juan Bernabé Palomino.
 SECRETARIO''Secretario''
don Juan Bautista Magadán
 
Se celebró con gran solemnidad y muy distinguida concurrencia la junta de abertura el día 13 de junio del mismo año de 52 en lacasade la Panadería, y dijo la oración el viceprotector. Algunos discípulos [[dibujaron_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''dibujaron'']] y [[modelaron_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''modelaron'']] en medio de la asamblea, mientras la música tocaba sus conciertos, y se concluyó con un abundante refresco servido con el mejor orden.
 
 
Desde entonces se aumentó extraordinariamente el número de los jóvenes que concurrían a los estudios y también la aplicación y celo de los maestros. Para excitar a las primeros mandó el rey repartir dieciocho premios en nueve [[medallas_de_oro_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''medallas de oro'']] y nueve [[(medallas)_de_plata_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''[ medallas ] de plata'']] con la efigie de San Fernando en el anverso y la empresa de la academia en el reverso, grabadas por don Tomás Prieto, y mandó también que propuestos los asuntos de cada arte y clase se convocase por edictos a concurso de oposición a todos los profesores del reino, como así se hizo y se observa en el día.
 
 
No pudo ser más solemne ni más autorizada la [[primera_distribución_de_premios_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''primera distribución de premios'']]. Se celebró el día 23 de diciembre de 53 en el cuarto bajo del palacio nuevo [ Palacio Real ], adornado con las obras de los opositores, y presidió la junta el señor protector Carvajal. El concurso, sobre ser numeroso, fue de las personas de primera distinción de la corte.
 
 
Para repartir los [[premios_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''premios'']]de la oposición del año siguiente se dispuso el teatro en el seminario de nobles, donde se celebró el 22 de diciembre, y presidió el señor don Ricardo Wal, secretario de Estado. La academia dio entonces una prueba de su gratitud al rey y a su ministro su fundador y su primer protector, presentando al público un [[busto_de_S._M._(Fernado_VI)_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''busto de S. M. [ Fernado VI ]'']] y una [[medalla_con_el_retrato_del_señor_Carvajal_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''medalla con el retrato del señor Carvajal'']], ya difunto, que trabajó en mármol Olivieri , otro [[retrato_del_mismo_ministro_(José_Carvajal)_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''retrato del mismo ministro [ José Carvajal ]'']], pintado por don Andrés de la Calleja, y acordó que don Antonio Gonzalez Ruiz pintase el de S. M. [ [[Fernando_VI_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Fernando VI'']] ]
 
 
Como este cuerpo carecía de una sala capaz y proporcionada para celebrar las juntas generales, se veía en la necesidad de buscara en las mas autorizadas de Madrid. Por este motivo tuvo la [[tercera_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''tercera'']] y [[cuarta_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cuarta'']] distribución de premios en las casas consistoriales de la villa los días 25 de enero de 56, y 6 de marzo de 57.
 
 
El rey, deseoso de dar la última mano de perfección y estabilidad a este instituto, firmó sus estatutos el día 30 de mayo del propio año de 57, día consagrado a celebrar el santo de su nombre con el obsequio y besamanos de su corte. Se publicaron en la academia el 15 de octubre y en el Consejo el 23 de diciembre, quien los comunicó a los demás tribunales, chancillerías y audiencias del reino para que velasen sobre su observancia.
 
 
Previniéndose en ellos que los [[concursos_generales_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''concursos generales'']] a los premios fuesen de tres en tres años, no se verificó la quinta distribución hasta el de 1760, y ensanchado el principal salón de la Panadería, se celebró en él el día 28 de agosto. Continuaron sucesivamente Y sin interrupción estas funciones en el propio sitio en todos los trienios que cupieron hasta el año de 72, en que se celebró la nona. Se trató después de trasladar la academia a la casa que actualmente ocupa, siendo necesarias las obras y reparos que exigía un establecimiento que consta de tantas salas y clases, fue indispensable que volviese toda su atención a estas operaciones; sin haber podido distribuir los [[premios_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''premios'']] en 75; pero lo verificó en 25 de julio de 78, continuando después los trienios hasta el de 99, que se cuenta el décimo octavo concurso.
 
 
Desde el principio de su establecimiento se persuadió la academia de la necesidad de enviar a Roma jóvenes aplicados a las tres nobles artes para estudiarlas a presencia de tan célebres modelos; y precediendo consulta a S. M. y su real aprobación, nombró seis, dos para cada profesión, en 23 de mayo de 758 con la dotación anual a cada uno de 4400 reales, y por director de ellos a don Francisco Preciado de la Vega , que residía en aquella capital, con la de 6600, cuyas pensiones habían de durar seis años. Este sistema sufrió alguna interrupción; pero Carlos III le renovó en 17 de septiembre de 778, mandando publicar un concurso a la oposición de estas plazas con la prevención de que las pruebas de los opositores se habían de hacer dentro de la misma academia, sin que ninguno pudiese entrar a corregirlas, lo que así se verificó.
 
 
También creyó necesario a propuesta de Olivieri establecer diez pensiones para otros tantos discípulos de la academia, pobres y aplicados, dos en cada profesión, incluyendo las del grabado de laminas y en hueco para que las estudiasen con sus respectivos maestros y directores en Madrid; y se señalaron en septiembre de 58 a cada discípulo 1500 reales anuales por espacio de cuatro años. Pasados diez pareció más acertado invertir el importe de estas pensiones en gratificaciones mensuales entre los jóvenes más asistentes a los estudios dé la academia, y que acreditasen mejor su aprovechamiento con las obras que hiciesen en ella a presencia de los directores, cupo sistema aprobó el rey en 20 de mayo de 768. Después de algún tiempo se premiaban sus obras de tres en tres meses; pero en 777 volvieron a serlo mensualmente hasta que se abolieron del todo.
 
 
Se dio principio al estudio de perspectiva en 1.º de octubre de 66, estableciendo una plaza de director de esta ciencia, como tan necesaria a las tres nobles artes; y se dieron las primeras lecciones de anatomía en febrero, de 68, por ser no menos interesante a la pintura y escultura; pero mucho más a todas tres el conocimiento y estudio de las matemáticas, que comenzó el primer curso en 2 de octubre del mismo año, nombrando dos directores para su enseñanza.
Arregladas las salas de estos estudios, volvió la academia su atención a los modelos que habían de imitar los discípulos. Los papeles de principios estaban maltratados y sus formas y contornos no eran conformes a la grandiosidad de dibujo que se había propuesto adoptar. Los directores hicieron muchos y se compró una [[colección_de_diseños_de_cabezas_y_academias_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''colección de diseños de cabezas y academias'']] de mano de Carlos Marata y de sus mejores discípulos, que había sido de don Andrés Procacini, pintor de Camara de Felipe V: también ejecutó otros [ [[diseños_y_academias_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''diseños y academias'']] ] don Mariano Maella y varios profesores; y últimamente se colocaron setenta [[dibujos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''dibujos'']] hechos por don José Camarón y don Agustín Esteve, bajo la dirección de don Francisco Bayeu, que añadió doce [[cabezas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cabezas'']] del tamaño del natural, que había trabajado para estudio de lo que pintó en el [[claustro_de_la_catedral_de_Toledo_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''claustro de la catedral de Toledo'']].
Lo[[s_yesos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''s yesos'']] que había desde el principio del establecimiento estaban vaciados por las [[estatuas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estatuas'']] y [[estatuas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cabezas'']] que don Diego Velázquez había traído de Italia de orden de Felipe IV, y los más restaurados en partes principales por don Juan Pascual de Mena: mas sin agraviar la buena memoria y habilidad de tan acreditado profesor, no correspondían ni llenaban las ideas de una academia que aspiraba a ser el modelo de otras. Tuvo la dicha de que Carlos III le diese varios [[vaciados_del_antiguo_que_había_hecho_traer_del_Herculano_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''vaciados del antiguo que había hecho traer del Herculano'']], y que le cediese la [[coleccion_de_estatuas,_cabezas_ir_otros_vaciados_griegos_y_romanos_que_poseía_en_Madrid_don_Antonio_Mengs_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''coleccion de estatuas, cabezas ir otros vaciados griegos y romanos que poseía en Madrid don Antonio Mengs'']] y había ofrecido a S. M. Adquirió después parte de los del [[estudio_de_don_Felipe_de_Castro_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estudio de don Felipe de Castro'']] por su muerte, que había juntado en Italia. Pero lo que completó la riqueza y preciosidad de la academia en este ramo hasta un grado, que tal vez no llegara ninguna otra de Europa, fueron dos remesas, que vinieron de Roma en setenta y seis grandes cajones, parte en julio de 78 parte en febrero del año siguiente, con el precioso y escogido [[estudio_que_tenía_Mengs_en_(Roma)_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estudio que tenía Mengs en [ Roma ]'']] aquella capital y que pudo juntar por el espacio de muchos años entre lo más selecto que había del antiguo en toda Italia. Y nuestro actual soberano [ Carlos IV ] mandó traer a la academia cincuenta y seis [[vaciados_de_las_mejores_estatuas_y_bustos_antiguos_que_pertenecen_a_la_colección_de_la_reina_Cristina_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''vaciados de las mejores estatuas y bustos antiguos que pertenecen a la colección de la reina Cristina'']] y se conservan en el palacio de San Ildefonso.
Arregladas las salas de estos estudios, volvió la academia su atención a los modelos que habían de imitar los discípulos. Los papeles de principios estaban maltratados y sus formas y contornos no eran conformes a la grandiosidad de dibujo que se había propuesto adoptar. Los directores hicieron muchos y se compró una [[colección_de_diseños_de_cabezas_y_academias_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''colección de diseños de cabezas y academias'']] de mano de Carlos Marata y de sus mejores discípulos, que había sido de don Andrés Procacini, pintor de Camara de Felipe V: también ejecutó otros [ [[diseños_y_academias_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''diseños y academias'']] ] don Mariano Maella y varios profesores; y últimamente se colocaron setenta [[dibujos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''dibujos'']] hechos por don José Camarón y don Agustin Esteve, bajo la dirección de don Francisco Bayeu, que añadió doce [[cabezas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cabezas'']] del tamaño del natural, que había trabajado para estudio de lo que pintó en el [[claustro_de_la_catedral_de_Toledo_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''claustro de la catedral de Toledo'']].   Lo[[s_yesos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''s yesos'']] que había desde el principio del establecimiento estaban vaciados por las [[estatuas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estatuas'']] y [[estatuas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cabezas'']] que don Diego Velazquez había traído de Italia de orden de Felipe IV, y los más restaurados en partes principales por don Juan Pascual de Mena: mas sin agraviar la buena memoria y habilidad de tan acreditado profesor, no correspondían ni llenaban las ideas de una academia que aspiraba a ser el modelo de otras. Tuvo la dicha de que Carlos III le diese varios [[vaciados_del_antiguo_que_había_hecho_traer_del_Herculano_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''vaciados del antiguo que había hecho traer del Herculano'']], y que le cediese la [[coleccion_de_estatuas,_cabezas_ir_otros_vaciados_griegos_y_romanos_que_poseía_en_Madrid_don_Antonio_Mengs_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''coleccion de estatuas, cabezas ir otros vaciados griegos y romanos que poseía en Madrid don Antonio Mengs'']] y había ofrecido a S. M. Adquirió después parte de los del [[estudio_de_don_Felipe_de_Castro_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estudio de don Felipe de Castro'']] por su muerte, que había juntado en Italia. Pero lo que completó la riqueza y preciosidad de la academia en este ramo hasta un grado, que tal vez no llegara ninguna otra de Europa, fueron dos remesas, que vinieron de Roma en setenta y seis grandes cajones, parte en julio de 78 parte en febrero del año siguiente, con el precioso y escogido [[estudio_que_tenía_Mengs_en_(Roma)_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estudio que tenía Mengs en [ Roma ]'']] aquella capital y que pudo juntar por el espacio de muchos años entre lo más selecto que había del antiguo en toda Italia. Y nuestro actual soberano [ Carlos IV ] mandó traer a la academia cincuenta y seis [[vaciados_de_las_mejores_estatuas_y_bustos_antiguos_que_pertenecen_a_la_colección_de_la_reina_Cristina_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''vaciados de las mejores estatuas y bustos antiguos que pertenecen a la colección de la reina Cristina'']] y se conservan en el palacio de San Ildefonso.   Estando sin uso el estudio de los paños por el natural, tan necesario a la pintura y escultura, se acordó en 5 de enero de 94 poner el maniquí en la sala del yeso, señalando una semana en cada mes para su estudio. Y no restando por arreglar más que el del natural vivo, entre veintiséis mozos bien formados se examinaron sus desnudos, y fueron elegidos dos, que con el que antes había completaron las tres clases necesarias a este estudio; y aunque sólo uno trabaja díariamentediariamente, con los tres se forma un grupo que estudian los discípulos más adelantados en la última semana de cada mes.  
En fin para perfeccionar la enseñanza hasta en la teórica se abrió una biblioteca publica en la misma academia en 14 de enero de 1794, compuesta de los mejores libros de las bellas artes y de otras ciencias que tienen relación con ellas, y de una colección de [[vaciados_de_las_mejores_estatuas_y_bustos_antiguos_que_pertenecen_a_la_colección_de_la_reina_Cristina_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''dibujos'']], [[estampas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''estampas'']] e instrumentos matemáticos, adonde concurren los profesores a deponer sus dudas, y los aficionados a instruirse y a formar el buen gusto.
 
 
Ordenados así los estudios, veamos cuanto el rey y la academia procuraron fomentar cada una de las profesiones. Más de una vez Carlos III mandó colocar en las salas de este instituto [[cuadros_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cuadros'']] de autores clásicos, que adornaban su real palacio, con el fin de propagar el buen colorido entre sus discípulos: condescendió en 774 en que se depositasen en ellas una porción de los [[(cuadros)_que_poseían_los_jesuitas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''[ cuadros ] que poseían los jesuitas'']]: dispuso también que se colocasen en las propias salas unas [[pinturas_(cuadros)_que_en_la_guerra_pasada_con_la_Inglaterra_se_habían_cogido_en_una_presa_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''pinturas [ cuadros ] que en la guerra pasada con la Inglaterra se habían cogido en una presa'']], y una [[Magdalena_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Magdalena'']] de Murillo, interceptada en una aduana del reino al tiempo de extraerla de él. Con el mismo objeto tuvo a bien de mandar que se circulase una real orden a los intendentes que prohibía la extracción de cuadros originales de los pintores españoles difuntos, como en efecto se circuló en 5 de octubre de 779; y nuestro actual soberano [ Carlos IV ] le envió trece cuadros originales de [[Tiziano_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Tiziano'']], [[Caracci_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Caracci'']], [[Guido_(Reni)_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Guido [ Reni ]'']] y [[Rubens_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Rubens'']].
 
 
La academia procura conservar las [[obras_que_hicieron_sus_directores_de_pintura_para_su_adorno_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''obras que hicieron sus directores de pintura para su adorno'']], las [[(obras)_que_remitieron_los_pensionados_de_Roma_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''[ obras ] que remitieron los pensionados de Roma'']], las [[(obras)_que_merecieron_los_premios_generales_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''[ obras ] que merecieron los premios generales'']], las[ [[obras)_que_pintaron_los_discípulos_que_aspiraron_al_título_de_académicos_de_mérito_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''obras ] que pintaron los discípulos que aspiraron al título de académicos de mérito'']], y en fin las que regalaron en distintas ocasiones los [[consiliarios_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''consiliarios'']] y [[académicos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''académicos'']] de honor de sus colecciones, y todas forman una copiosa [ [[colección_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''colección'']] ], que siempre esta llamando y convidando a los alumnos de este establecimiento a imitar las huellas del buen colorido, que dejaron estampadas sus autores.
 
 
Carlos III desde que llegó a España parece que se propuso fomentar la escultura. Inmediatamente mandó destinar seis discípulos de los más adelantados de la academia en esta profesión a la real fabrica de porcelana, que estableció en el Buen Retiro, dotándolos competentemente, cuyas plazas se confirieron por oposición que se celebró en la casa del consiliario Marques de Villafranca; y con fecha de 17 de septiembre de 778 el señor protector dirigió a la junta en su real nombre la carta siguiente:
 
 
“ Deseoso el rey de promover el ejercicio de la escultura en los asuntos más dignos de su real memoria y de la gratitud y honor racional quería que la academia de San Fernando propusiese a los directores y tenientes de aquella arte formar un [[modelo_de_cuatro_pies_de_alto,_que_representase_a_caballo_al_señor_don_Felipe_V_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''modelo de cuatro pies de alto, que representase a caballo al señor don Felipe V'']], augusto padre de S. M. dejando en plena libertad a dichos profesores admitir o no el encargo.&quot; Concluidos cinco modelos por otros tantos profesores de la academia, el rey se dignó pasar a verlos al Buen Retiro, y merecieron su aprobación.
 
 
Se puede decir que el arte de grabar en dulce nació para España en la academia de San Fernando, pues sus padres fueron directores de ella. Es verdad que hubo antes en el reino grabadores que merecieron serlo de cámara del rey, pero trabajaban por genio y no sobre principios propios de su arte. El primero que enseñó estos elementos fue don Manuel Salvador Carmona, discípulo de la junta preparatoria, que pasó a París pensionado por el rey a aprenderlos. Fueron también entonces y en los mismos términos don Juan de la Cruz y don Tomás López para el [[grabado_de_arquitectura_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''grabado de arquitectura'']], [[cartas_geográficas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cartas geográficas'']] y [[adornos_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''adornos'']]. Mientras tanto la academia procuro sacar todo el partido posible del director don Juan Bernabé Palomino, que sin salir de España grababa con limpieza y corrección, y destinó tres jóvenes a su enseñanza en Madrid con la dotación de 150 ducados anuales a cada uno, cuyas pensiones se confirieron por oposición; y en 760 añadió un [[premio_general_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''premio general'']] para esta profesión como le tenían y tienen cada tres años la pintura, escultura y arquitectura. Finalmente para que el fruto de estas disposiciones y de los adelantamientos de los discípulos tuviese el lucimiento que correspondía, se enviaron a París en 763 dos de la academia, pensionados por el rey a aprender el arte de estampar, preparar, hacer las tintas y lo demás necesario a este importante e ignorado objeto.
 
 
Con el mismo tesón se fomentó el grabado en hueco, sin la necesidad de enviar discípulos a aprenderle fuera del reino (a excepción de don Alonso Cruzado que pasó a París al [[grabado_en_piedras_duras_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''grabado en piedras duras'']]) porque don Tomás Prieto igualaba si no excedía a los extranjeros en este arte, a cuya dirección se destinaron otros tres pensionados para estudiarle en Madrid, y se señaló [[grabado_en_piedras_duras_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''premio general'']] en la distribución trienal de la academia como al grabado en dulce.
 
 
Pero la arquitectura mereció la predilección del Gobierno y de la academia, sin duda por la importancia de sus obras. Aunque el establecimiento de las dos cátedras de matemáticas tuvo por objeto coadyuvar a todas las bellas artes, miró más particularmente a la arquitectura por serle su estudio absolutamente necesario. Los planes y perfiles que se mandaron hacer a consulta de la academia en 17 de septiembre de 776 a dos discípulos suyos de los [[monumentos_árabes_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''monumentos árabes'']], que se conservan en el palacio de la [[Alhambra_de_Granada_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''Alhambra de Granada'']] y en la [[catedral_de_Córdoba_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''catedral de Córdoba'']], se dirigieron también a fomentar e ilustrar esta profesión.
 
 
Fueron muchos los desvelos de la academia en libertar a la arquitectura de la opresión de los gremios que hay en las provincias, hasta conseguir dos reales ordenes que se circularon en todo el reino, mandando que no se ejecutase ninguna obra pública sin remitir antes a la misma academia, para su examen y aprobación, las [[trazas_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''trazas'']], [[planes_o_diseños_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''planes o diseños'']], y prohibiendo que ningún cuerpo eclesíastico, ni ayuntamiento de ciudad o villa confiriesen en adelante títulos de arquitecto o maestro de obras, ni nombrasen para dirigirlas artífices que no se hubiesen sujetado al examen de la academia, aboliendo los privilegios de los pueblos que concedían la facultad de dar tales títulos, con otras prevenciones muy útiles a la arquitectura y honoríficas al Estado. Y como fuesen muchos y frecuentes los expedientes remitidos por el Consejo a consulta de la academia, mandó el rey en 23 de marzo de 786 establecer en la misma academia una junta perpetua de comisión de arquitectura, compuesta de directores, tenientes, de algunos académicos y de un secretario, a fin de que estos negocios se despachasen sin detención y sin perjuicio de las partes.
 
 
Parece que nada quedaba ya que hacer a este celoso instituto; pero quiso rectificar el plan de sus estudios, deseoso de perfeccionarle. Oyó sobre este punto de palabra y por escrito a todos los directores, tenientes, académicos de mérito y a los de honor, y se demostraron con sus luces muchas utilidades que aprovecharan en lo sucesivo para el adelantamiento de los jóvenes.
 
 
Tampoco dejaron nada por hacer los reyes ni su augusta familia en honor y distinción de la academia de San Fernando y de sus individuos. Dice el artículo 34 de sus estatutos. “A todos los académicos profesores, que por otro título no la tengan, concedo especial privilegio de nobleza con todas las inmunidades, prerrogativas y exenciones que, la gozan los hijosdalgo de sangre de mis reinos; y mando que se les guarden y cumplan en todos los pueblos de mis dominios, donde se establecieren, presentando el correspondiente título o certificación del secretario de ser tal académico.&quot;
 
 
Cuando se confirió al señor don Ricardo Wal la secretaría de Estado, se pasó aviso a la junta de la academia en 6 de junio de 754, diciéndole que también había sido nombrado protector de este cuerpo; y desde cnt6nces quedó anexa esta presidencia a aquel ministerio; y se declaró por otra real orden de 6 de mayo de 777 que la plaza de viceprotector gozase perpetuamente los honores y antigüedad en el consejo de Hacienda. Finalmente no es de menor aprecio y condecoración para la academia que los grandes, los títulos, los ministros, los principales caballeros y los sabios del reino sean los consiliarios y académicos, a quienes están confiados el gobierno y decisión en sus juntas.
  Carlos III, no satisfecho con haber remitido en distintas ocasiones el censo anual de 37,5000 reales que paga la academia por la casa que habita en la calle de Alcalá a la renta de correos, quiso Honrarla con su real persona, visitándola en los años de 765 y 76, cuyo ejemplo imitaron sus augustos hijos, nietos y la fidelísima reina madre de Portugal. ¿Y que señal más clara del aprecio y estimación de los serenísimos señores príncipes de Asturias, ahora nuestros soberanos, hacía este distinguido cuerpo que haberle enviado unos preciosos [[diseños_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''diseños'']] de sus reales manos? La academia, apreciando sobre manera esta honra, los colocó con sus marcos y cristales bajo el dosel de la sala de juntas, en donde nos recuerdan la protección de SS. MM. y nuestra eterna gratitud. Lo mismo hizo el señor infante don Gabriel con dos [[diseños_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''cabezas'']] que había copiado con lápiz de unos [[diseños_-_Olivieri,_Juan_Domingo_(Giovanni_Domenico)|''dibujos'']] de Rafael de Urbino; y los profesores de este noble instituto tienen la gloría de estar escrito en el catalogo de sus nombres el de S. A. sin otra. distinción que la de su antigüedad.    
Carlos IV, imitando a su augusto padre, visitó la academia el día 3 de julio de 794 en compañía de su amada esposa, de los serenísimos infantes sus hijos y hermanos y del señor príncipe de, Parma el infante don Luis, quien en 13 de julio de 96 se dignó de ser académico de honor y mérito, de presidir las juntas generales y de distribuir los premios de aquel año y del de 99.
  En fin jamás, se ha visto un cuerpo tan distinguido, ni a quien se haya franqueado tanto favor y protección, despues después de gozar 12,000 pesos anuales de dotación. ¿Y cual debe ser la gratitud, la aplicación y el fruto? De todo tenemos testimonios en los templos, palacios, edificios, calles, paseos, puertas y aun casas particulares de Madrid, sitios reales, ciudades: y villas del reino, pues en todas partes vemos la mudanza y progresos de la pintura. escultura, arquitectura y grabados. Cotejadas las obras de estas bellas artes ejeecutadas ejecutadas desde el establecimiento de la academia de San Fernando con las que se trabajaron en la primera mitad del siglo XVIII y en la segunda del anterior, publican aquellas el adelantamiento y aplicación de sus profesores y el celo del Gobierno y de la academia en protegerlas.  
Bastante se ha indicado en la introducción a este diccionario sobre cuanto han cambiado el gusto y conocimientos en las nobles artes en España desde esta feliz época, resta solamente el empeño de los poderosos en fomentarlas, las luces de los sabios para iluminarlas, y el honrado amor de los maestros en enseñar cuanto sepan a sus discípulos, como dijo docta y oportunamente el último orador de la academia, para que lleguen al sublime grado que tuvieron en los pontificados de Julio II y de León X y en los reinados de Carlos V y de Felipe II.
(Tomo III, pp. 251-270)
 
 
 
 
 
 
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