Esteban Murillo, Bartolomé

From Diccionario Interactivo Ceán Bermúdez
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Murillo, Bartolomé Esteban
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Especialidad Pintor
Nacimiento 1618 Sevilla (Andalucía)
Fallecimiento 1682 Sevilla (Andalucía)
Cronología XVII
Ciudad de trabajo Sevilla, Madrid, (Comunidad de Madrid) Rioseco (Valladolid, Segovia Castilla y León) (País Vasco)
Ubicación en el diccionario Tomo 2, Página 48, Letra Letra E, Grupo Grupo ES
Referencia bibliográfica *E. Valdivieso González, "Real Academia de la Historia, DB-e", en Bartolomé Esteban Murillo. Accesible en: http://dbe.rah.es/biografias/6718/bartolome-esteban-murillo (consultado en 16/06/2021)


Esteban Murillo (Bartolomé) [ Murillo (Bartolomé Esteban) ] pintor. Don Antonio Palomino creyó que había nacido en la villa de Pilas, pero su partida de bautismo que tengo a la vista me asegura haber sido bautizado en la parroquia de Santa María Magdalena de Sevilla el lunes 1.º de enero de 1618. Este error pudo dimanar de que la mujer de Murillo era de aquella villa, y de que tenía un poco de hacienda en ella. Fueron sus padres Gaspar Esteban Murillo y María Pérez, y de haberse llamado todos sus ascendientes Esteban, se deduce ser el primer apellido de esta familia.

Desde muy niño descubrió su inclinación a la pintura, y en edad competente le llevó el padre a la casa de su pariente Juan del Castillo para que la aprendiese. Como Castillo era buen dibujante le cimentó en el diseño, y después le enseñó su colorido seco, que participaba alguna cosa de la escuela florentina, que trajeron a Sevilla Luis de Vargas; Pedro de Villegas y otros profesores. Estos fueron los principios de Murillo, que aprendió en poco tiempo, porque estaba dotado de un talento y disposiciones extraordinarias para la pintura.

Con motivo de haberse establecido su maestro en Cádiz, comenzó a pintar por sí sólo para la Feria [ pinta ] todo lo que le encargaban los traficantes en pinturas; con lo que adquirió mucho manejo y un colorido más suave, aunque amanerado. Todavía se conservan en Sevilla tres cuadros suyos de aquel tiempo: el primero [ el cuadro ] está en un ángulo del claustro del colegio de Regina, el segundo en otro [ el cuadró está en el ] ángulo del claustro principal del convento de San Francisco, y el tercero [ cuadro ] en el altar de la capilla de nuestra señora del Rosario en el colegio de santo Tomás.

No tenia mas que veinticuatro años de edad guando llegó a Sevilla el pintor Pedro de Moya, que volvía de Londres a Granada con el gusto y hermosos colorido que había aprendido de Van Dick. Admiróse Bartolomé sobre manera de la dulzura: suavidad de su estilo y entró en gran deseo de imitarle; pero Moya se detuvo poco tiempo en Sevilla, y Murillo quedó confuso y vacilante sobre el camino que había de tomar para ser un gran profesor. Bien quisiera ir a Inglaterra, pero sabia que acababa de morir Van Dick: también pensaba pasar a Italia, mas se afligía al considerarse sin medios para emprender viajes tan largos y costosos. Al fin halló un recurso, que solo su virtud y aplicación podrían inspirarle. Compró una porción de lienzo: la dividió en muchos cuadro: los imprimó por su mano, y pinto en ellos asuntos de devoción: después los vendió a uno de los muchos cargadores a Indias que había en aquella ciudad, y con su producto vino a Madrid el año de 1643 sin despedirse de nadie, y sin haber participado su proyecto a ningún profesor.

Luego que llegó a la corte se presentó a su paisano don Diego Velázquez, a quien manifestó su intención y deseos que le habían sacado de su casa. Tuvo en ello Velázquez mucha complacencia, y le proporcionó copiar todos los cuadros que quiso de la colección del rey en sus palacios y en el monasterio del Escorial. Por los efectos se puede inferir cual habrá sido su método, aplicación y constancia en dos años que se ocupó en estudiar y copiar las obras de Tiziano, Rúbens, Van Dick, Riberay Velázquez.

Restituido a Sevilla en 645, como pocos artistas le habían echado menos en su ausencia, se admiraron todos al ver los cuadros que pintó al año siguiente para el [ cuadros del ] claustro chico del convento de San Francisco de [ Sevilla ] aquella ciudad. Nadie acertaba como y con quien había aprendido aquel nuevo, magistral y desconocido estilo, pues no hallaban allí ni modelo ni maestro que pudiese habérsele enseñado. Manifestó desde luego en estos cuadros los tres profesores a quien se propuso imitar en Madrid; porque en los ángeles del que representa a un venerable estático en la cocina, se ve todo el estilo del Spañoleto [ Rivera ]: el de Van Dick en el perfil de la cabeza y manos de la santa Clara en su tránsito; y el de Velázquez en todo el lienzo de san Diego con los pobres.

Esta obra le dio una reputación superior a la que tenían los demás pintores de Sevilla: le proporcionó otras muchas públicas y particulares, que le sacaron de indigencia y le pusieron en situación de casarse con doña Beatriz de Cabrera y Sotomayor, persona de conveniencias en la villa de Pilas, cuyo matrimonio se efectuó el año de 648. Hora fuese por la facilidad extraordinaria que adquirió con tantas obras, hora por complacer al vulgo, mudó su estilo detenido fuerte en otro más franco, más dulce y agradable aun a los mismos inteligentes, con el que pintó los principales y más estimados cuadros de Sevilla.

Tales son: el san Leandro y el san Isidoro, mayores que el tamaño del natural, vestidos de pontifical, sentados y colocados en la sacristía mayor de la catedral. Los pintó el año de 55 por encargo del arcediano de Carmona don Juan Federigui, quien los regaló al cabildo; y consta de un M. S. de aquel tiempo, que el san Leandro es retrato del licenciado Alonso de Herrera, apuntador del coro, y el san Isidoro del licenciado Juan López Talaván. Pintó en 56 el célebre cuadro de san Antonio de Padua que está en el altar del baptisterio de la misma catedral, por el que le pagó el cabildo 10,000 reales. Los inteligentes le celebran por uno de los mejores de su mano, sea por el acorde y contraposición de luces y tintas, sea por la expresión de la figura del santo, que arrodillado recibe con los brazos levantados al niño Dios, que baza en una gloria de ángeles tocando instrumentos, o sea por el ambiente que rodea todos los objetos, o por la diestra indecisión con que se pierden los contornos. Y en 65 pintó los cuatro medios puntos de la iglesia de santa María la Blanca a expensas del fervoroso racionero don Justino Neve. Se celebra mucho la procesión de figuras pequeñas al paraje nevado, en último término de uno de estos lienzos, por la verdad con que está representado el polvo y hasta el calor del estío.

Dirigió en 67 y 68 el dorado de la sala capitular de aquella santa iglesia [ catedral ]: retocó los jeroglíficosde Pablo de Céspedes, que estaban maltratados, y pintó al óleo en los ocho óvalos de la media naranja de la propia sala los cuatro santos arzobispos de la diócesis, san Hermenegildo y san Fernando y las santas [ santa ] Justay [ santa ] Rufina de medio cuerpo, y de cuerpo entero una hermosísima Concepción en el testero.

Pero la época más gloriosa de Murillo fue desde el año de 670 hasta el de 80, en que pintó las obras que le dieron más fama. Acabó en 74 los ocho lienzos grandes que están en la iglesia del hospital de San Jorge, llamado de la Caridad. Los seis mayores y apaisados, colocados en lo alto, representan, con figuras mayores que el tamaño del natural, pasajes de la sagrada escritura, alusivos a las obras de misericordia, y los dos restantes en lo bajo a san Juan de Dios cargado con un pobre, y a santa Isabel, reina de Portugal, curando pobres enfermos. Los que no conceden a Murillo más que la hermosura del color, podrán observar en la espalda del paralítico de la piscina corno entendía la anatomía del cuerpo humano: en los tres ángeles que se aparecen a Abrahán, las proporciones del hombre: en las Cabezas de Cristo, Moisés, el padre de familia y de otros personajes, la nobleza de los caracteres: la expresión del ánimo en las figuras del hijo Pródigo, de unas mujeres y niños que se abalanzan a beber el agua que sale del peñasco, y en el gesto y acción de un muchacho tiñoso que se quita con mucho tiento el casquete para que le cure santa Isabel; y en fin verán en estos excelentes cuadros practicadas las reglas de la composición, de la perspectiva y de la óptica, corno también la filosofía con que demostraba las virtudes y las pasiones del corazón humano.

Pagáronle por el lienzo de pan y peces [ milagro de los panes y los peces ] 15,975 reales de vellón: por el de Moisés su compañero 13,300 : por los otros cuatro más pequeños que les siguen 32,000; y por los dos restantes de san Juan de Dios y santa Isabel 16,840, cuyos precios manifiestan la estimación que tenían sus obras en un tiempo en que las cosas necesarias a la vida estaban mas de la mitad más baratas que en el presente.

Siguiéronse a estos lienzos el de la [ inmaculada ] Concepción y el de san Pedro, que existen en la iglesia de los Venerables, el de la Virgen con el Niño que reparte panes a unos sacerdotes peregrinos, colocado en el testero del refectorio de este Hospital, y enfrente el retrato de cuerpo entero de don Justino Neve. La [ inmaculada ] Concepción es el mejor testimonio que tenemos de la buena práctica de Murillo, de su delicado gusto e inteligencia en la contraposición de las luces y en el efecto del todo; por tanto creo que sea en esta parte el mejor cuadro de su mano, y al que tal vez llegarán muy pocos de la escuela lombarda. También pintó en este período los diez y nueve lienzos con figuras del tamaño del natural que adornan los altares y coro bajo del convento de los capuchinos: los [ lienzos ] del retablo mayor, y los tres que están ahora en la [ lienzos ] celda provincial de san Agustín, y otros muchos que al fin diré.

Concluidas todas estas obras pasó a Cádiz a pintar el cuadro grande de los desposorios de santa Catalina para el altar mayor de los capuchinos, y antes de acabarle tropezó en el andamio, de lo que le resultó una grave indisposición, que le precisó volver a Sevilla, donde permaneció lo restante de su vida achacosamente. Vivía entonces cerca de la parroquia de santa Cruz, en cuya iglesia, se dice, estaba muchos ratos en oración ante el famoso Descendimiento de Pedro Campaña, y que como un día el sacristán desease cerrar las puertas mas temprano de lo que acostumbraba, le hubo de preguntar por qué se detenía tanto tiempo en aquella capilla, a lo que le respondió: “estoy esperando que estos santos varones acaben de bajar al Señor de la cruz.”

Como sus indisposiciones le iban agravando más y más cada día, fue necesario administrarle el viático; y estando otorgando el testamento ante Juan Antonio Guerrero, escribano público de aquella ciudad, espiró el día 3 de abril de 1682 en los brazos de su amigo y discípulo don Pedro Núñez de Villavicencio, caballero de la orden de san Juan, después de haber declarado por herederos a sus dos hijos don Gabriel, ausente en América, y don Gaspar Esteban Murillo, clérigo de menores. Fue enterrado en la bóveda de la citada capilla del Descendimiento, y consta todo lo expuesto de su testamento original, que hice copiar; y que además de los dos hijos dejó una hija monja, llamada doña Francisca, que había profesado ocho años antes en el monasterio de Madre de Dios en aquella ciudad; resultando que el que pasó a las Indias no se llamaba José, como dice Palomino, ni que por influjo de su padre hubiese alcanzado un beneficio de 3,000 ducados.

Constan también del testamento otras circunstancias muy curiosas; y del inventario de sus bienes varias pinturas de su mano, unas finalizadas, y otras en bosquejo, siendo una de las principales su mismo retrato [ autoretrato de Bartolomé Esteban Murillo ], que sospecho sea el que posee el ilustrísimo señor Don Bernardo Iriarte, porque otro [ autoretrato de Bartolomé Esteban Murillo con valona ] de más edad y con valona pasó a Flandes, donde grabaron por él una buena estampa, que conservo.

La amabilidad de Bartolomé Esteban Murillo convenía perfectamente con la dulzura y estilo de sus pinturas. Manifestó esta virtud y otras prendas en la enseñanza que daba a sus discípulos, dirigiéndolos con blandura por el buen camino que va a la imitación de la naturaleza; Y mucho más en el establecimiento de una academia pública de dibujo en Sevilla. El deseo patriótico que tenia del adelantamiento de las bellas artes, le hizo luchar contra la fiereza de don Juan de Valdés Leal, y contra la envidia de don Francisco de Herrera el mozo, émulos de su mérito y habilidad, a fin de reunir sus votos, y los de los demás artistas de la ciudad para que le ayudasen a sostener los gastos del instituto. Habló al asistente y a los veinticuatro, y con su permiso celebró la primera junta en la casa lonja: el día 2 de enero de 1660. Fue el primer presidente o director que enseñó públicamente en aquella ciudad el modo de estudiar el desnudo del hombre, poniendo la actitud y explicando sus proporciones y anatomía.

También fue el fundador del estilo sevillano, que se conserva todavía, aunque muy desfigurado: estilo de suavidad, que le caracteriza entre los primeros naturalistas, y que se distingue entre todos por un acorde general de tintas y colores; por una indecisión de perfiles sabia y dulcemente perdidos; por los cielos opacos que dan el tono a la escena; por las actitudes sencillas y decorosamente expresivas; por los semblantes de amabilidad y virtud; por los pliegues de paños francos y bien trazados; por la fuerza de luz en los objetos principales; y sobre todo por el verdadero color de las carnes.

Pocos españoles le igualaron en los países [ paisajes ] y en las flores, mas solamente Juan de las Marinas pudo excederle en las naves. Yo tengo un dibujo a la pluma, firmado de su mano, que representa doce navíos, vistos por distintos lados, que sin duda hizo en Cádiz a presencia de los de aquella bahía, para estudio o modelo de los que se le pudiesen ofrecer en sus composiciones, y no hay más que pedir en este género. Entonces pintó aquel célebre cuadro de Jesús, María y José [ sagrada familia ], de que habla Palomino, y está hoy en Sevilla en poder del señor marqués del Pedroso. Tiene cuatro varas de alto y tres de ancho, y fue tasado en Cádiz el la 22 de febrero de 1708 en ochocientos pesos, cuando con él se hizo pago de mayor cantidad al mayorazgo del marques don Carlos Francisco Colarte.

Se atribuye á Murillo un san Francisco pequeño de medio cuerpo, grabado con agua fuerce a lo pintoresco. ¿Y quien podrá explicar las pinturas de su mano que saliéron de Sevilla para fuera del reinodesde que estuvo en ella la corte de Felipe V? Me contentaré con decir las públicas que he visto en los pueblos en que he estado.

SEVILLA.

Catedral

-El gran cuadro de san Antonio de Padua en el altar del baptisterio y encima de él otro más pequeño del bautismo de Cristo, pero con figuras del tamaño del natural: el lienzo apaisado del nacimiento de la Virgen en la capilla de san Pablo: los dos santos arzobispos [ san ] Leandro e [ san ] Isidoro en la sacristía mayor: en la de la Antigua un descanso de la Virgen con el niño, san José y san Juanito: los ocho óvalos de la bóveda de la sala capitular, que como ya he dicho, representan a los cuatro santos arzobispos, a san Hermenegildo, san Fernando y a las santas [ santa ] Justa y [ santa ] Rufina, la Concepción del testero: un san Fernando de cuerpo entero en la contaduría mayor: otro [ san Fernando ] de medio cuerpo en la biblioteca, y algún otro retrato de la serie de los prelados.

San Andrés, parroquia.

-El Salvador [ Cristo ] de medio cuerpo, que está en la capilla de san Lucas, o de los pintores.

Santa Catalina.

-Una lindísima santa Catalina de medio cuerpo, junto a la puerta de la capilla del Sagrario.

Santo Tomás.

-La Virgen del Rosario con santo Domingo en el altar de su capilla.

Regina Angelorum.

-Un cuadro colocado en uno de los ángulos del claustro, que representa a [ la Virgen ] nuestra Señora y san Francisco, que persuaden a un religioso de su orden a que siga la doctrina de santo Tomás.

San Pedro Alcántara.

-Un san Antonio de Padua en el presbiterio.

Santa María la Blanca.

-Dos medios puntos al óleo en la nave principal, que representan la visión que tuvieron el patricio romano y su mujer sobre la edificación del templo de santa María la mayor en Roma, y estos mismos [ patricio romano y su mujer ] declarando la visión al Papa: lo lejos de este último cuadro está la procesión de que he hablado: otros dos medios puntos en los testeros de las otras naves. Se figura en el del lado del evangelio una [ inmaculada ] Concepción con sacerdotes, y la Fe en el de la epístola: una Dolorosa y un san Juan evangelista de medio cuerpo en la capilla del Santísimo; y algunos le atribuyen un cuadro grande de la [ última ] cenaque está a los pies de la iglesia.

San Francisco.

-La [ Inmaculada ] Concepción con un religioso escribiendo en primer término, que esta en un ángulo del claustro principal: otra Inmaculada [ Concepción ] muy grande sobre el arco de la capilla mayor: el retrato del señor Urbina arzobispo de Sevilla, de cuerpo entero en la antesacristía: los once cuadros del claustro chico, que representan varios pasajes de las crónicas de [ la orden de san Francisco ] aquella orden.

Carmen calzado.

-Una excelente Virgen de cuerpo entero sentada con el niño, en el altar de la sacristía; y se le atribuye un Eccehomo que está en un altar de la capilla mayor.

Merced calzada.

-San Rafael en su altar con el retrato de medio cuerpo en primer término del obispo don fray Francisco Domonte: la huida a Egipto, cerca de este altar; y más arriba san Luis rey de Francia de medio cuerpo: en la capilla de la Espiración el buen cuadro de la resurrección [ de Cristo ] del Señor.

Los Venerables.

La [ Inmaculada ] Concepción y el san Pedro en la iglesia: la Virgen con el Niño, y el retrato de Neve en el refectorio.

San Agustín

-Dos lienzos en el retablo principal con figuras del tamaño del natural, relativos a la vida [ san Agustín ] del santo doctor, y varios ángeles con atributos e insignias episcopales en los recuadros del arco con que termina: otros dos lienzos en el altar de santo Tomas de Villanueva con pasajes de su vida: otros tres en la celda del provincial que representan: el primero a san Agustín arrodillado con unos libros que parecen verdaderos. el segundo a santo Tomas de Villanueva niño, quitándose los calzones para darlos a otros muchachos que se están vistiendo la ropilla que antes les había entregado; y el tercero al mismo santo [ santo Tomás de Villanueva ] ya religioso dando limosna a los pobres con una perspectiva de un claustro bien entendida.

La Caridad.

-Los ocho grandes cuadros de que ya he hablado. Los del lado del evangelio representan: el pueblo hebreo bebiendo el agua que Moisés sacó de la piedra: el hijo pródigo en los brazos de su padre: Abrahán adorando a los tres ángeles; y más abajo san Juan de Dios caído en el suelo y cargado con un pobre, y un ángel que le ayuda a levantar. Los del lado de la epístola figuran el milagro de pan y peces [ los panes y los peces ] en el desierto, con una inmensa turba de figuras bien degradadas: el Señor [ Cristo ] que sana al tullido de la piscina: el ángel libertando a san Pedro de las prisiones; y debajo santa Isabel con sus damas curando a los pobres. Una encarnación [ de Cristo ] del Señor en un retablito [ retablo ]; y en el remate de otros dos el niño Dios y san Juanito [ san Juan Bautista niño ].

Capuchinos.

-En el retablo mayor hay los cuadros siguientes: el principal que representa la concesión del jubileo de la Porciúncula: santa Justa y [ santa ] Rufina del tamaño del natural, titulares, de este convento, en el lado del evangelio: por compañero en el de la epístola san Leandro y san Buenaventura: encima de estos dos san Juan Bautista y san José, también de cuerpo entero; y mas arriba san Antonio de Padua y san Félix de Cantalicio de medio cuerpo: una graciosa Virgen con el Niño sobre el tabernáculo: la santa faz más arriba; y el crucifijo [ Cristo crucificado ] que está pintado en la cruz de la mesa altar.

San Miguel y el ángel [ de la guarda ] custodio sobre las puertas del presbiterio, en el que hay dos altares con dos grandes tientos, que representan la anunciación de [ la Virgen ] nuestra Señora, y una piedad con [ Cristo ] el Señor muerto, que también son de mano de Murillo.

En los tres altares de las capillas del lado del evangelio se representa a san Antonio de Padua con el niño Dios: la [ Inmaculada ] concepción de la Virgen en una gloria de ángeles; y Jesucristo crucificado, a quien abraza san Francisco; y en las capillas del frente, o del lado de la epístola, están un nacimiento [ de Cristo ] del Señor: san Félix de Cantalicio que entrega el niño Dios a la Virgen santísima, sentada en un trono de nubes; y santo Tomas de Villanueva dando limosna a los pobres: todos con figuras mayores, o iguales al tamaño del natural; finalmente una [ Inmaculada ] Concepción en el coro bajo.

Palacio arzobispal.

-Una Virgen con el niño de cuerpo entero en el oratorio bajo. Mandósela pintar el arzobispo don Ambrosio Spinola el año de 1673, y darle por ella 1,000 ducados. En una sede vacante la cortaron por el medio, y le pegaron con disimulo una copia de medio cuerpo arriba, quedando original lo restante, incluso un gracioso trono de ángeles.

San Jerónimo de Buenavista.

-Una Inmaculada ] Concepción mediana en el altar del comulgatorio.

Santa María de las Cuevas. Cartuja.

-La cabeza degollada del Bautista, en la sacristía; y un Salvador [ Cristo crucificado ] de medio cuerpo en el oratorio alto de la celda del prior.

CÁDIZ.

Capuchinos.

-El cuadro grande de los desposorios de santa Catalina en el altar mayor, que concluyó por muerte de Murillo su discípulo Francisco Meneses Osorio; y un Eccehomo sobre la puerta de la sacristía.

San Felipe Neri

-Una Concepción en el sitio principal del altar mayor.

CARMONA.

Carmelitas descalzos.

-Se le atribuye un cuadro que está junto al púlpito y representa la Virgen recogiendo los pañales del niño Dios, mientras san José le tiene en los brazos.

CÓRDOBA.

San Agustín.

-Una [ Virgen ] nuestra Señora en la iglesia al lado de la sacristía.

GRANADA.

Monjas del Ángel

-El Niño pastor en la puerta del sagrario del altar mayor.

Cartuja.

-Una Concepción de media vara en la sacristía.

RIOSECO

Santa Cruz.

-Los desposorios de [ la Virgen ] nuestra Señora en la sacristía.

MADRID.

Carmen calzado [ Convento de Nuestra Señora del Carmen de padres carmelitas calzados en la calle de la Salud ]

-San José con el Niño, colocado en una pieza que tiene comunicación con la sacristía.

Carmen descalzo [ Convento de San Hermenegildo de padres carmelitas descalzos en la calle de Alcalá ]

-Una [ Inmaculada ] Concepción y un crucifijo [ Cristo crucificado ] en la sacristía: un descanso de la Virgen en la escalera del camarín: [ la Virgen ] nuestra Señora con el niño y san Juan en la primera pieza del mismo camarín: en la segunda dos cuadritos, que representan el niño Dios y san Juanito abrazándose, y una Virgen con el niño: en la tercera un Eccehomo, una Dolorosa y [ la Virgen ] nuestra Señora con san José: una figura que da de beber a otra, repetición de estudio para el cuadro grande de Moisés, que está en la Caridad de Sevilla; y una cabaña.

Palacio Nuevo [ Palacio Real ]

[ la Virgen ] Nuestra Señora con el niño: los desposorios de san José; la anunciación de [ la Virgen ] nuestra Señora: el nacimiento [ de Cristo ] del Señor; la sacra [ sagrada ] Familia: el niño Dios y san Juanito: un niño dormido: un Eccehomo y una Dolorosa : Jesús, María José [ sagada familia ]: otra sacra [ sagrada ] Familia: el Salvador [ Cristo crucificado ] y la Virgen de medio cuerpo: Santiago el mayor de romero, id. el Vinatero y la Vendimiadora, id. Estos tres últimos cuadros están grabados [ estampa ] por don Juan Antonio Salvador Carmona. Se atribuye a Murillo una Judit, imitando a Gerardo Segres; y en la sacristía de la capilla real es de su mano el cuadro grande que representa a Jesucristo, la Virgen y san Agustín.

Cuando estuvo el Rey [ Carlos III ] en Sevilla se compró una [ Inmaculada Concepción de el Escorial ] del natural, un san Jerónimo del mismo tamaño y un san José mas pequeño; y se trajo de Córdoba un muchacho espulgándose, cuadro muy celebrado con el nombre del Piojoso.

ESCORIAL.

Casino del Rey

-Hay en él muchos y buenos cuadrosde este profesor, que no puedo señalar por haberse aumentado su número desde que los he visto.

SAN ILDEFONSO.

Palacio.

-Jesucristo con los dos discípulos en el castillo de Emaús: Raquel y Eleazar entregándose las joyas: san Ildefonso recibiendo la casulla de manos de la Virgen, que grabó Selma: san Pedro, imitando al Spañoleto [ Rivera ]: un san Jerónimo: un san Juan: otro castillo de Emaús: san Juanito [ san Juan Bautista niño ] con el niño Dios: santa Rosa de Lima, que tambien se grabó: una Concepción[ Inmaculada ]: san Juan Bautista: san Francisco de Paula: un Crucifijo [ Cristo crucificado ]: una Dolorosa: el entierro de Cristo: otra Concepción de medio cuerpo: otra [ Concepción Inmaculada ] más pequeña; y santa Ana enseñando a leer a la Virgen.

Algunos de estos cuadros vinieron al palacio nuevo de Madrid.

VITORIA.

Colegiata.

En la sacristía un cuadro grande historiado con figuras algo mayores que el natural, que representa a la Virgen con [ Cristo ] el Señor difunto.

MS. y Documentos del Archivo de Sevilla, incluso el de la Catedral, Palomino, Ponz.

(Tomo II pp.48-65)

Consulta <Esteban Murillo, Bartolomé> en el libro[edit]

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Obras actualmente documentadas

Obra Técnica Cronología Localización actual Imagen
(autoretrato de Bartolomé Esteban Murillo con valona) - Esteban Murillo, Bartolomé Óleo sobre lienzo Hacia 1670 National Gallery
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(cuadros del) claustro chico - Esteban Murillo, Bartolomé Óleo sobre lienzo 1645-1646 Musée des Augustins ó Musée des Beaux-Arts
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(la Virgen) Nuestra Señora con el niño - Esteban Murillo, Bartolomé Óleo sobre lienzo 1650-1655 Museo del prado
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Ángeles del que representa a un venerable estático en la cocina - Esteban Murillo, Bartolomé Óleo sobre lienzo 1645 - 1646 Museo del Louvre,
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Bosquejo - Esteban Murillo, Bartolomé Pluma y aguada marrón sobre trazos 1670 - 1670 Cleveland Museum of Art,
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Jesucristo, la Virgen y san Agustín - Esteban Murillo, Bartolomé Óleo sobre lienzo 1663-1675 Museo Nacional del Prado
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