Pereda Salgado, Antonio de

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Pereda Salgado, Antonio de
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Especialidad Pintor
Nacimiento 1611 Valladolid (Castilla y León)
Fallecimiento 1678 Madrid
Cronología XVI-XVII
Ciudad de trabajo Madrid, Alcalá de Henares (comunidad de Madrid), Toledo, Cuenca (Castilla la Mancha),
Ubicación en el diccionario Tomo 4, Página 62, Letra Letra P, Grupo Grupo PE
Referencia bibliográfica *A. E. Pérez Sánchez, "Real Academia de la Historia D.B-e", en Antonio de Pereda Salgado. Accesible en: https://dbe.rah.es/biografias/5265/antonio-de-pereda-salgado (consultado en 20/09/2021)


Pereda (Antonio) pintor. Nació en Valladolid por los años de 1599. habiendo muerto su padre Antonio, quedó de tierna edad en compañía de su madre doña María Salgado; y un tío suyo viendo la decidida inclinación del muchacho a la pintura, le envió a Madrid el año de 1606 con la comitiva de la corte que volvía a esta villa. Le pusieron en la escuela de Pedro de las Cuevas, muy pronto dio pruebas y de su gran talento y disposiciones para este arte. Y como le vieron muy aplicado don Francisco de Tejada, consejero de Castilla, le llevó a su casa, le vistió, y le daba todo lo necesario, sin ocuparle en ninguna cosa, al contrario, permitiéndole seguir su estudio, que hacía con grandes progresos; de manera, que era una admiración ver un muchacho de tan pocos años hacer tales adelantamientos. Y habiendo celebrado alguna de sus obras don Juan Bautista Crescenci, marqués de la Torre, se le pidió a Tejada, quien viendo lo mucho que adelantaría a su lado con su dirección y doctrina, se conformó gustoso en que pasase a su compañía. Como el marqués era profesor y tenía tanta mano en palacio, dispuso que Pereda copiase [ copias de ] los mejores cuadros de las reales colecciones, con lo que se perfeccionó en el colorido, adoptando el veneciano.

No tenía más de 18 años cuando presentó al público una Concepción [ Inmaculada ] que había pintado con un trono de nubes y ángeles, que nadie creyó ser de su mano, sino de la de los mejores pintores que había en la corte, y fue grande la admiración que causó a los inteligentes, y envidia a los artistas cuando supieron que él la había hecho. La envió el marqués a Roma a su hermano el cardenal Crescenci que la estimó mucho, y también fue allí celebrada de los profesores. Esta obra le dio mucho crédito en Madrid; y el conde duque de Olivares, cuando trató de adornar el palacio del Buen Retiro con lienzos de los mejores pintores de la corte, contó con Pereda aunque joven. Pintó entonces el cuadro del socorro de Génova por el marques de Santa cruz con figuras del tamaño del natural, retratando sujetos conocidos, cuyo mérito igualó al de los demás profesores acreditados, y se le pagaron 500 ducados.

Dice Palomino que por su muerte le faltó el marqués su protector al mejor tiempo, pero habiendo fallecido Crescenci el año de 660, esto es, cuando Pereda tenía 61 de edad, y estaba reconocido su mérito en toda España, no pudo haber sido tan perjudicial esta falta a su fortuna y prosperidad. También asegura el mismo escritor, que pintó las bóvedas del crucero y presbiterio de la iglesia de la Merced calzada de Madrid [ convento de Nuestra Señora de las Mercedes de padres mercedarios calzados en la plazuela de los Remedios ], y que hizo la traza [ diseño ] de la historia de la cúpula que pintaron los Colonas. En lo primero le hace muy poco favor, porque Pereda era capaz de haberlas pintado mejor, y no hay duda en que son de mano de Francisco de Ortega, como dijimos en su artículo; y en lo segundo degrada el mérito de Miguel Ángel Colona, que no era regular se sujetase a pintarla por diseñó de otro. Hemos examinado los libros del archivo de este convento y no hallamos tal circunstancia, que merecía algún premio, y su importe constaría en las cuentas, como consta lo que se dio a Colona.

Tampoco podemos creer que Pereda no supiese leer ni escribir, como afirma el mismo escritor, habiéndose criado en la casa del consejero Tejada, que le amaba como a hijo, pues es muy verosímil procurase darle una educación decente y proporcionada a la profesión que seguía; y aun el mismo Pereda se avergonzaría de no tener este indispensable adorno, cuando fue trasladado a la casa del marqués Crescenci, sujeto de tanto gusto y erudición en las bellas artes, donde aprendería no sólo a leer y escribir, sino también a leer y hablar el italiano, de lo que resultaría haber adquirido tantos libros como tenía de su profesión, según dice el mismo Palomino, queriendo probar este defecto con que sus discípulos le escribían su nombre cuando se le ofrecía poner su firma en los lienzos. Y siendo muchos los que hay firmados de su mano, hemos observado en todos una misma forma de letra, y estar escritos por sujeto que sabia escribir. En fin don Lázaro Díaz del Valle, que dice en su vida: “porque de trato y comunicación le he conocido desde su primera juventud, puedo decir algo de lo que sé como testigo de vista", y nada apunta de que no supiese leer ni escribir.

Por su habilidad y por su buen trato mereció la estimación aprecio de los grandes, de los caballeros, de los inteligentes y aficionados a la pintura, y particularmente del almirante de Castilla, que le distinguía, quien colocó un cuadro de su mano en la sala que tenía en su casa destinada para las obras de los mejores pintores españoles, y representaba los despojos de la muerte [ desengaño del mundo ], pintado con gran capricho, moralidad y buen efecto.

Se casó con dona Mariana Pérez de Bustamante, que no trataba sino con señoras de alta clase, teniéndose por otra igual; y así habiendo pretendido que Pereda le pusiese una dueña en la antesala, como aquellas la tenían, le pintó una [ dueña ] en la mampara con anteojos haciendo labor, con tanta propiedad, que engañaba a cuantos entraban en aquella pieza, creyendo ser viva y verdadera. Tuvo un hijo de esta señora, llamado don Joaquín, que logró una plaza de ujier de cámara en palacio por el cuadro que su padre había pintado de santo Domingo in Soriano para la capilla que tenía en el colegio de santo Tomás [ convento de Santo Tomás de padres dominicos en la calle Atocha ] de Madrid el marqués de la Lapilla, secretario del Despacho, y 2,000 ducados de guantes. Pintó Pereda otras muchas obras, que le hacen honor, y le distinguen entre nuestros mejores profesores [ Madrid. Conventos. Encarnación: Sor Ana Margarita ante San Agustín. ; Venerable Orden Tercera: Concepción Inmaculada; Particulares: la familia de Darío; ]; y falleció en esta corte el año de 669, a los 70 de edad. Se ve en sus lienzos toda la frescura y buen gusto del colorido de la escuela veneciana, y gran exactitud y corrección de dibujo. Fue admirable en las tintas, y excelente en figurar arneses, aparadores, instrumentos músicos [ musicales ] y alhajas; y de estas cosas hay cuadros suyos muy apreciables entre los aficionados. Tuvo en efecto una copiosa colección de estampas, diseños, bocetos, modelos y estatuas de los más célebres maestros españoles y extranjeros, y una librería muy escogida de historiadores y escritores de las bellas artes, que le formaron. el buen gusto en ellas y en la literatura.

Díaz del Valle, su gran amigo, le compuso el siguiente soneto.

Si en juvenil edad, en breves años,

Pródiga fue fortuna con Pereda;

Es porque quiso en su pincel se vea

Su poder y del arte desengaños.

Mas bello que un jardín libre de daños

El laurel en sus sienes se recrea:

Notorio a Ceuxis y a Parrasio sea

Que están sus obras ya en menores paños.

Ceres el trigo halló, las armas Marte,

Alexandro el papel, Baco el sarmiento,

Polignoto el pincel y la hermosura,

Mas por ti ¡o grande artífice! halló el arte,

Discreción con gallardo pensamiento,

Y perfección sublime la pintura.

Conservo algunos dibujos suyos ejecutados con carbón, llenos de gracia, fecundidad e inteligencia; y las obras públicas que conozco de su mano son éstas.

MADRID

Buen Retiro

-En el salón de los reinos el cuadro del socorro de Génova por el marques de Santa Cruz con figuras del tamaño del natural, retratando sujetos conocidos. Y en una antecámara el que representa al rey Agila godo.

Atocha [ Convento de nuestra señora de Atocha de padres Dominicos al remate de la calle Atocha ]

-En un pilar del crucero al lado del evangelio uno de sus mejores cuadros, que representa a Cristo muerto, la Virgen y San Juan [ lamentación sobre Cirsto muerto ].

Portaceli [ Convento de nuestra señora de Porta-Coeli de clérigos menores en la calle Desengaño ]

-Otro igual [ Lamentación sobre Cristo muerto ] en la sacristía

Santo Tomás [ Convento de Santo Tomás de padres Dominicos em la calle de Atocha ]

-El dicho cuadro de santo Domingo [ y la Trinidad ] en la capilla la primera a mano derecha.

Colegio de las niñas de Loreto [ Colegio de nuestra señora de Loreto en la calle de Atocha ]

-El san José que esta en el colateral del lado de la epístola.

San Miguel [ Parroquia de san Miguel en la plazuela de san Miguel ]

-Había en el altar mayor antes del incendio acaecido el día 16 de agosto de 1790 dos cuadros de san Pedro y san Pablo, y otros de los evangelistas, [ San Mateo, San Marcos, San Lucas, y San Juan ] que no se si se libertaron del fuego; pero permanece un niño con calaveras.

Carmen Calzado [ Convento de nuestra señora del Carmen de padres Carmelitas calzados en la calle de la Salud ]

-La santísima Trinidad en el remate del altar mayor, y san Elías y san Eliseo en el crucero de la iglesia.

Capuchinas [ Convento de las Capuchinas de la venerable orden tercera de san Francisco en la plazuela de las Capuchinas ]

-La adoración de los reyes [ epifanía ] en un altar del lado de la epístola: en otro de enfrente el nacimiento del Señor [ Cristo ]; y más adelante en otro altar un hermosísimo Salvador [ Cristo ] del tamaño del natural y de cuerpo entero, con una Encarnación encima.

Carmen Descalzo [Convento de san Hermenegildo de padres Carmelitas descalzos en la calle de Alcalá ]

-Cuatro lienzos en la escalera del camarín, que representan a san Jerónimo, san Bartolomé, el fratricidio de Caín y el sacrificio de Isaac.

Capuchinos del Prado [ Convento del Prado de padres Capuchinos en la carrera de san Jerónimo ]

-El cuadro grande del altar mayor, en el que figuró a san Antonio de Padua con el niño, la Virgen en gloria y muchos ángeles.

San Felipe el Real [ Convento de padres Agustinos Calzados en la calle Mayor ]

-Una beatísima Trinidad en la escalera principal.


TOLEDO

Carmelitas Descalzos

-En un altar colateral un niño Dios con trofeos y calaveras a los pies, y al fin de la iglesia un cuadro de san Ignacio mártir destrozándole los leones


ALCALÁ DE HENARES

La Magdalena

-La anunciación de nuestra Señora en un colateral.


CUENCA

Carmelitas Descalzas

-El tránsito de san José pintado con magisterio: estuvo antes en el altar mayor, y ahora en el cuerpo de la iglesia.


VALLADOLID

Capuchinos

-Los desposorios de la Virgen en el retablo principal.


TOMO VI, SUPLEMENTO

Pereda (Antonio) pintor. Además del niño Dios con calaveras, y del san Ignacio mártir, que están en la iglesia de las carmelitas descalzas de Toledo, como se ha dicho en su artículo, se ha descubierto ahora ser también de su mano el cuadro del altar mayor firmado el año de 1640, cuyo rótulo estaba tapado con un furioso tabernáculo, que a Dios gracias, se ha quitado de su sitio. Representa el cuadro al Padre eterno en gloria con muchos ángeles mancebos a los lados tocando instrumentos de cuerda, en el medio nuestra señora con el niño y a san José, y abajo a san Agustín a la derecha y a santa Teresa a la izquierda, ambos arrodillados y ofreciendo sus corazones al niño Dios: lienzo de gran mérito que decide el talento y habilidad de Pereda.

TOMO VI NOTA

Después de concluido este Diccionario se ha hallado en el archivo de los mercedarios calzados de Madrid [ Convento de Nuestra Señora de las Mercedes de religiosos calzados, en la Plazuela de los Remedios ]...Se ha encontrado también en el mismo archivo una escritura otorgada en Madrid el día 9 de agosto de 1659 ante Francisco Morales, escribano del número de esta villa, por el padre ministro fray Juan de Fonseca de un parte, y de la otra de por Antonio de Pereda y Juan Fernández de Gandía, pintores, obligándose Pereda a pintar de su propia mano veintitrés historias en la bóvedade la citada iglesia de la Merced [ convento de Nuestra Señora delas Mercedes de padres calzados en la plazuela de los Remedios ], en cuyo número entraba la gloria, que también había de pintar en el coro, y a concluir a fines de agosto de 1660 las que había de presentar en la capilla mayor de media naranja, y en últimos del propio mes de agosto de 61 las del crucero de la iglesia y coro, todo por la cantidad de 6,500 ducados; y Gandía a pintar en estos mismos plazos todo el adorno de la arquitectura de la iglesia con la fachadas del crucero, paredes de la nave principal, y de lo que había de figurar encima y alrrededor del retablo mayor, menos las capillas por el precio de 7,000 ducados.

Y habiéndose concluido esta obras conforme a lo contratado, se debe inferir: 1.º que Palomino tuvo razón para asegurar que Pereda había pintado en las bóvedas de esta iglesia [ convento de Nuestra Señora delas Mercedes de padres calzados en la plazuela de los Remedios ], lo que se dudó en su artículo de este Diccionario, por no haberse hallado entonces este documento que lo confirma, y porque las pinturas no parecen de su mano, estando como están desfiguradas con retoques: 2.º que el pintor Juan Fernández de Gandía es el mismo Juan de Gandía, que por su gran habilidad en el perspectiva se ha celebrado en su artículo de Teodoro Ardemans: 3.º que todo lo que pintó Gandía en la iglesia no ha quedado más que las pilastras, los arcos y cornisamiento, habiéndose borrado lo de la capilla mayor con el motivo del nuevo retablo que llega hasta la bóveda sin necesidad, y las perspectivas y bellos adornos que hbía en las paredes del crucero y cuerpo de la iglesia, con el fin de cubrirlas de damasco con las cortinas que ahora se ponen; y 4.º que Francisco Ortega, cuya firma está en la bóveda del coro, puesta el año de 1731, no la pintó como se dijo en su artículo, sino la retocó y repintó, y lo mismo las demás bóvedas que antes había pintado Pereda, pues todo parece ahora de una misma mano, y no la de este buen profesor, por los estragos que causó la de aquel en estas obras, y en algunos lienzos del claustro principal del propio convento.

Díaz del Valle, Palomino, Ponz, Noticias de Toledo, Archivo del convento de la Merced.

(Tomo IV, pp.62-68, Tomo VI, pp. 82-83, 377-379)



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