Vargas, Luis

From Diccionario Interactivo Ceán Bermúdez
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Vargas, Luis de
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Especialidad Pintor
Nacimiento h1505 Sevilla (Andalucía)
Fallecimiento h.1567 Sevilla (Andalucía)
Cronología XVI
Ciudad de trabajo Roma (Italia), Sevilla (Andalucía)
Ubicación en el diccionario Tomo 5, Página 135, Letra Letra V, Grupo Grupo VA
Referencia bibliográfica *CERES: Red Digital de Colecciones de Museos de España [en línea], http://ceres.mcu.es/pages/Main (consultado en 22/62021)


Vargas (Luis de) pintor correctísimo, y el primero que estableció en Sevilla la buena manera de pintar al óleo y al fresco. Nació en esta ciudad el año de 1502, y dedicado a la pintura desde muchacho, la ejercía en sargas, que era el modo que se había adoptado para soltar la mano; mas deseando dejar la manera gótica, que todavía reinaba en Andalucía, partió a Roma, donde se cree haya sido discípulo de Perino del Vaga, por lo parecidas que son en el estilo las obras de ambos. Don Antonio Palomino le llama el Jacob de la pintura, porque a los siete años de estar en Italia regresó a Sevilla, y viendo que le excedían Antonio Flores (que no ha existido) y el maese Pedro de Campaña, se había vuelto a Roma; pero el crítico Francisco Pacheco, casi su coetáneo, asegura que Vargas ocupó veintiocho años de estudio en Italia.


La primera obra de su mano, que se conoce en Sevilla, es el nacimiento de Cristo colocado en la catedral junto a la puerta de San Miguel en su altar, que firmó así: Tunc discebam Luisius de Vargas; y como le hubiese pintado el año de 555, según consta de un auto capitular de ésta santa iglesia [ catedral ], por el que se concedió licencia a Francisco de Baena, mercader, para colocar en aquel sitio el nacimiento y retablo que acababa de pintar Vargas, si se rebajan los veintiocho años que estuvo en Italia, se deduce que pasó a aquel país en el de 527; y si a los siete años volvió a Sevilla, esto es, en 534 todavía no habían venido a esta ciudad Flores ni Campaña.


Hemos demostrado en el artículo de Mateo Pérez de Alesio el anacronismo que cometió Palomino, refiriendo un elogio de este pintor romano al mérito de Vargas por la tabla de la generación temporal de Jesucristo, que había pintado para aquella catedral. Véase Pérez de Alesio.


Establecido Vargas en su patria con superior opinión a cuantos pintores le habían precedido en ella, pintó al fresco y al óleo muchas obras que le ponían a la par de los mejores profesores de Italia. Nada hay más exacto que sus contornos, nada más grandioso que sus formas, ni cosa alguna mejor entendida que sus escorzos, pues superó en estas partes a cuanto pintaron después de él sus más acreditados paisanos. Si en las tablas de Vargas hubiese ambiente y degradación de luces y tintas, cómo tienen brillantez en el colorido, buenos partidos de paños, ternura y expresión en los semblantes, nobleza en los caracteres y actitudes, gracia y buen aire en las cabezas y figuras, y una puntual imitación de la naturaleza en los accesorios, hubiera sido el mejor pintor de España, bien que sus defectos eran muy comunes en su tiempo, y no estuvieron libres de ellos los grandes artistas.


En el mismo año de 555 pintó al fresco la virgen del Rosario en un poste de la iglesia de San Pablo de aquella ciudad, que ya no existe. Tampoco permanece lo que pintó después en un arco del Sagrario viejo de la catedral en este género, en el que ninguno le igualó por la frescura de colores y por su manejo. Aunque desfigurada con malos retoques se conserva en las gradas de aquella santa iglesia [ catedral ] la famosa calle de la Amargura que pintó el año de 563, por la que le pagó el cabildo 136,000 maravedís: también se conserva al fresco en el patio de la casa de Misericordia la gloria del juicio universal, en la que aun se gozan el Redentor [ Cristo ], la Virgen y los apóstoles [ san Pedro, san Mateo, san Juan, Santiago el mayor, Santiago el menor, santo Tomás, san Felipe, san Andrés, san Bartolomé, san Simón, san Judas Tadeo, san Matías ] habiendo borrado el temporal, o mas bien la incuria y poco cuidado, la parte baja de su composición, en la que habría mucho estudio del desnudo del hombre entre las figuras de los predestinados y de los precitos [ condenados ].


Todavía se distinguen en días claros los contornos de las de los apóstoles, evangelistas [ san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan ], doctores [ san Gregorio, San Ambrosio, san Agustín y san Jerónimo ] y santos patronos de aquella diócesis [ san Isidoro y san Leandro ], mayores que el tamaño del natural, que también pintó Vargas al fresco en los nichos árabesde la torre de la catedral. Principiolas el año de 563, y las concluyó el de 68, habiendo usado para esta gran obra, según dice Pacheco, de ocre, que halló en la cuesta de Castilleja, cerca de Sevilla. El inteligente admira la grandeza del dibujo y el noble aire de estas figuras y llora su ruina, pues con su mérito y magnitud eran el más distinguido adorno de la ciudad.


En el artículo de Antonio Mohedano expusimos las reflexiones de un inteligente sobre la legitimidad del autor de unas pinturas al óleo, colocadas en el techo del salón del palacio arzobispal de Sevilla, atribuidas por algunos a Luis de Vargas. Allí hicimos ver, que habiendo sido pintadas el año de 604 , no podían ser de su mano, por haber fallecido veinte y ocho años antes. Murió en Sevilla el de 568, como aseguran Pacheco y Morgado, y no en 590, como dice Palomino. Hallaronse en su muerte instrumentos de maceración y penitencia, con que castigaba su cuerpo retirado en su cuarto, y tendido en un ataúd consideraba las postrimerías. Frecentaba los sacramentos, sufría con paciencia las calumnias de sus émulos, y era muy amable por su trato dulce y chistoso. No quiero omitir la agudeza y gracia con, que respondió a un mal pintor, cuando le presentó un crucifijo en la espiración que había pintado para que le dijese su parecer: examinole, y dejó contento al autor con estas palabras: Parece que esta diciendo, perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen.


Hacía los dibujos en papel azulado realzàndolos con clarión: conservo uno en papel blanco a la pluma, que representa cabezas de dromedarios, y parece de Rafael de Urbino. Sus obras públicas son las siguientes:



SEVILLA



Catedral

-La calle de la Amargura al fresco con figuras mayores que el natural en una esquina de la fachada del norte: el retablo que esta entre la puerta de San Miguel y la capilla de San Laureano, contiene el nacimiento del Señor [ Cristo ] en el sitio principal, la anunciación de [ la Virgen ] nuestra Señora, la adoración de los Reyes [ epifanía ], y la circuncisión en el zócalo, y los cuatro evangelistas [ san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan ] a los lados del nacimiento. La tabla llamada la Gamba, su mejor obra, representa la generación temporal de Jesucristo; lo que más se celebra en ella es la pierna de Adán, que esta en primer término adorando a la Virgen con el niño, que aparece en lo alto. A los lados de esta tabla se ven las figuras de san Pedro vestido de pontifical, y de san Pablo, ambas sentadas; y en el zócalo los cuatro doctores [ san Ambrosio, san Gregorio, san Agustín y san Jerónimo ] y otros santos de medio cuerpo, el retrato de don Juan de Medina, chantre de esta santa iglesia [ catedral ], y el escudo de sus armas.


Hospital de Santa Marta

- Otra excelente tabla frente a la puerta de la capilla, que parece haber sido pintada para el retablo principal: representa a la santa [ Marta ] repartiendo panes a los pobres, que suministran ángeles en unos canastos.


Santa Cruz

-Se le atribuye una presentación del niño Dios en el templo, colocada en la nave del lado de la epístola.


Santa María la Blanca

-Las tablas de un retablo en la nave del evangelio: la de medio representa al Señor [ Cristo ] muerto en los brazos de su madre [ la Virgen ] santísima, la Magdalena besandole los pies, san Juan, las Marías y otras figuras a lo lejos: las de los lados son la impresión de las llagas de san Francisco, y los retratos de Francisco Ortiz y Alemán, y de su mujer Melchora de Maldonado, que mandaron hacer este altar el año de 1564.


Merced Calzada

-Un Señor [ Cristo ] de medio cuero, encima del tabernáculo de la sala de las laminas.


Hospital de la Sangre

-Las pinturas del altar mayor retocadas, pero no lo están los evangelistas [ san Mateo, san marcos, san Lucas y san Juan ] y los doctores [ san Ambrosio, san Gregorio, san Agustín y san Jerónimo ] de medio cuerpo en el zócalo.


Casa de la Misericordia

-El juicio universal, pintado al fresco en el patio.

Archivo de la Catedral de Sevilla, Morgad., Malar., Espin.,Padre Aranda, Pacheco, Díaz del Valle, Palomino, Ponz.

(Tomo V, pp. 135-140)

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Obras actualmente documentadas

Obra Técnica Cronología Localización actual Imagen
Dibujos - Vargas, Luis Pluma sepia sobre papel verjurado amarillo 1537-1534 ó 1541-1550 Sala Goya, Biblioteca Nacional
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La generación temporal de Jesucristo - Vargas, Luis Óleo sobre Tabla 1561 Catedral, ?Capilla de la Gamba?
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