Pero en lo que más ostentó su fecundidad fue en las [[escenas_del_teatro_-_Rizi,_Francisco|''escenas del teatro'']] del Buen Retiro, cuya dirección se puso a su cuidado. Son incalculables los males que sufrió la arquitectura con sus [[trazas_-_Rizi,_Francisco|''trazas'']] caprichosas y con sus ridículos adornos [ [[Himeneo_-_Rizi,_Francisco|''Himeneo'']], [[Colón_-_Rizi,_Francisco|''Colón'']], ]. El [[teatro_-_Rizi,_Francisco|''teatro'']] del Buen Retiro, colocado en el centro de la corte, eran un ejemplo demasiado autorizado que no podían dejar de imitar la moda, la adulación y la ignorancia, por lo que se difundió en poto tiempo por toda España la corrupción y el mal gusto en la arquitectura.
No fueron menos dañosas a la pintura las opiniones de Rizi. Prefería la facilidad a la corrección, y en este sentido estimaba a este arte solo como medio para vivir, pues decía que el pintor largo no podía perecer, y como no contaba con la opinión, jamás corregía lo que una vez dibujaba, diciendo que lo demás sería nunca acabar. Sobre este sistema pintó muchos cuadros para particulares y para los templos [ [[retablo_de_Fuente_el_Saz_-_Rizi,_Francisco|''retablo de Fuente el Saz'']], Descalzas Reales ([[Casita_de_Nazaret_-_Rizi,_Francisco|''Casita de Nazaret'']] -[[Interior_-_Rizi,_Francisco|''Interior'']]-; Capilla del Milagro: [[Anunciación_-_Rizi,_Francisco|''Anunciación'']], [[pared_-_Rizi,_Francisco|''pared'']], [[Interior_-_Rizi,_Francisco|''cúpula'']], pechinas -[[San_Antonio_-_Rizi,_Francisco|''San Antonio'']], [[san_Francisco_de_Asís_-_Rizi,_Francisco|''san Francisco de Asís'']], [[santa_Clara_-_Rizi,_Francisco|''santa Clara'']], [[santa_Isabel_de_Hungría_-_Rizi,_Francisco|''santa Isabel de Hungría'']]-) Conventos Madrileños: Serie vida de la Virgen [ [[Visitación_-_Rizi,_Francisco|''Visitación'']]; [[Anucniación_de_la_Virgen_-_Rizi,_Francisco|''Anucniación de la Virgen'']], ], y entre ellos una [[Trinidad_-_Rizi,_Francisco|''Trinidad'']], [[una_Concepción_(Inmaculada)_-_Rizi,_Francisco|''una Concepción [ Inmaculada ]'']], un [[bautismo_de_Cristo_-_Rizi,_Francisco|''bautismo de Cristo'']], [[san_Francisco_-_Rizi,_Francisco|''san Francisco'']] y [[santo_Domingo_-_Rizi,_Francisco|''santo Domingo'']] para la parroquia de santa Cruz [ en la calle de Atocha, junto a la plaza de Santa Cruz ] de Madrid, que perecieron en el incendio que padeció esta iglesia a principios de siglo XVIII.
Deseoso Carlos II de levantar un digno [[monumento_-_Rizi,_Francisco|''monumento'']] para colocar con separación de las demás reliquias, que hay en el monasterio de San Lorenzo el real, la santa Forma incorrupta que se venera en él, le envió al Escorial para disponer la [[traza_de_un_retablo_de_su_camarín_-_Rizi,_Francisco|''traza de un retablo de su camarín'']], que se ejecutó en mármoles y bronces y se colocó en el testero de su sacristía, siendo el único lunar de arquitectura que hay en aquel monasterio. Falleció en este real sitio [ monasterio de San Lorenzo ] el día 2 de agosto de 1685, cuando estaba bosquejando un cuadro grande que había de servir de velo a la custodia en que se había de colocar las santa Forma y llenar todo el hueco del retablo. Le bosquejó [ [[boceto_-_Rizi,_Francisco|''boceto'']] ] después y le pintó [ el [[cuadro_-_Rizi,_Francisco|''cuadro'']] ] su discípulo Claudio Coello con grandes ventajas, como se ha dicho en su artículo. Son infinitos los [[dibujos_-_Rizi,_Francisco|''dibujos'']] que ha dejado Rizi, ejecutados con suma facilidad, pero no con tanta corrección. Sus pinturas tienen el mismo achaque, pero hay en ellas tintas agradables, toques fáciles y atrevidos, actitudes violentas, y manifiestan fecundidad en la invención y composición; las públicas más conocidas son las siguientes: