Felipe IV

De Diccionario Interactivo Ceán Bermúdez
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Felipe IV
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Cronología XVII
Ciudad de trabajo Madrid
Ubicación en el diccionario Tomo 2, Página 81, Letra Letra F, Grupo Grupo FE

Felipe IV. Se deleitaba con las musas y se entretenía con los pinceles Butrón asegura que en su tiempo se estimaban mucho las pinturas de su real mano: Carducho, se conservaba en el guardajoyas una imagen de [ la Virgen ] nuestra Señora, pintada al óleo por S M; y Palomino que Carlos II mandó trasladar al Escorial dos lienzos [ cuadros ] pintados y firmados de mano de su padre. Yo he visto he visto un país [ paisaje ] con ruinas dibujado a la pluma con libertad y corrección por este soberano. Y Francisco Pacheco afirma que poseía un san Juan Bautista abrazado con el cordero, también a la pluma de su mano, siendo príncipe, que el conde duque de Olivares había remitido a Sevilla el año de 1619, al que don Juan de Espinosa, poeta de aquel tiempo, compuso una silva, que copió Pacheco en su Arte de la Pintura, y comienza:

Esta es la imagen del mayor profeta.


Pero en lo que más se distinguía era en el fomento que prestaba a las ellas artes: se hicieron constituciones y reglamentos para el esiáblecimiento de una academia pública, que había aprobado el rey, y a no ser por las opiniones y dictámenes particulares de los mismos artistas hubiera tenido efecto. Bien sea con el motivo de proveerla de modelosy estatuas o de adornar el palacio de Madrid [ Alcázar ], envió S. M. a don Diego Velázquez de Silva segunda vez a Italia en busca de ellos a toda costa. Y aunque parezca importuno no quiero privar al curioso aficionado de que sepa los que este célebre pintor trajo el año de 1651; a saber: el grupo de Laoconte de Belvedere: el Hércules viejo del palacio Farnesio: Antinoo: Nilo: Cleopatra: Apolo Pitio : Mercurio con gorra y una bolsa en la mano; Niove corriendo: Pan con una piel de animal: un fauno viejo con un niño en brazos: Baco con un perro a los pies comiendo uvas: un hombre desnudo con el brazo derecho levantado, llamado el jugador de la morra: una Venus pequeña medio vestida y reclinada sobre una peña: un gladiador con un dogal al cuello caído en tierra: el hermafrodita echado sobre un colchón: otro [ hermafrodita ] en pie: una vestal pequeña: una ninfa sentada con una concha en la mano tenida por Diana: la lucha de dos gladiadores, menores que el tamaño del natura: otro [ gladiador ] en pie en actitud violenta: otro [ gladiador ] sentado con la espada en la mano y con un muchacho que tiene el arco: Marte desnudo con el yelmo en la cabeza y una espada en la mano: Narciso con los brazos abiertos: la estatua colosal de Flora: otro Baco mocito arrimado a un árbol, con un racimo de uvas en la mano derecha levantada: la estatua del que se saca la espina del pie: una Diana tenida por Ceres, y un león grande de guedeja crecida.


Trajo también los bustos y retratos de los personajes siguientes: de Adriano, Aurelio, Livia mujer de Augusto, de Julia hija de Julio Cesar, de Faustina, Numa Pompilio, Séptimo Severo, Antonino Pío, Germánico, Domiciano, Escipión, Tito, y de otros muchos emperadores y cónsules, con gran número de cabezas de hombres y [ cabezas de ] mujeres, y entre ellas la de Moisés, cuya estatua hizo Miguel Ángel para el sepulcro de julio II. Muchos vinieron vaciados en bronce, en cuya materia se vaciaron otros por direccción de Velázquez, los que se colocaron en la pieza ochavada del palacio [ Alcázar de Madrid ], y los de estuco o yeso en la bóveda del tigre, en la galería del cierzo y en otras piezas del mismo palacio [ Alcázar ], los que se rompieron o se consumieron en el incendio último acaecido en la noche de navidad.


En fin trajo también las pinturas siguientes: los israelitas cogiendo el maná, la conversión de san Pablo y una gloriade mano de Tintoretto: una Venus y Adonis abrazándose, y algunos retratos de la [ mano ] de Pablo Veronés. Si por esta colección se deduce el gusto y afición de Felipe IV a las bellas artes, no menos se inferirá por los buenos cuadros que mandó comprar a su embajador don Alonso de Cárdenas por precios exorbitantes en la almoneda del desgraciado rey de Inglaterra Carlos I: tales son: la Perla de Rafael en dos mil libras esterlinas: una Virgen de Andrea del Sarto, en doscientas y treinta: el lavatorio de los apóstoles de Tintoretto, en doscientas cincuenta, y otros [ cuadros ] del mismo autor, cuyos precios no tenemos presentes, como tampoco los del triunfo de David, de la caída de san Pablo de Palma el viejo, que también se compraron en la misma almoneda.



Los grandes de España, que conocían la extraordinaria afición del rey, le obsequiaron entónces con otros cuadros de igual estimación. El duque de Medina de las Torres le regaló la aparición de Cristo resucitado a la Magdalena de Coreggio: una huida a Egipto de Tiziano y la presentación del niño Dios en el templo de Veronés. El almirante de Castilla don Juan Alonso Henríquez de Cabrera una santa Margarita resucitando un muchacho del Carabaggio. Don Luis Méndez de Haro un descanso de Virgen de Tiziano: un Eccehomo de Veronés y un [ Cristo ] Señor a la columna de Cambiasso, que con las que trajo de Nápoles para el rey García de Avellaneda, conde de Castrillo, ascendían a unos cuarenta y un cuadros, los que fue Velázquez a colocar en el real monasterio del Escorial el año de 1656, en donde está también la famosa tabla, llamada la Virgen del Pez de Rafael, que vino por aquel tiempo de Italia.

Butrón, Carducho, Pacheco, Palomino.

(Tomo II, pp.81-84).

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