Varios escritores refieren lo que en ella pasó; pero copiaremos aquí lo que dice Francisco Pacheco, que como amigo que fue del duque lo había oído de su boca. “Pasó este lucido mancebo a Roma en servicio del excelentísimo señor don Fernanado Henríquez de Ribera, tercero duque de Alcalá (en la embajada extraordinaria que hizo a dar la obediencia debida a la santidad de Urbano VIII por la católica majestad de Felipe IV, rey de España), el cual, no hallando retrato propio de S.S. procuró que le retratase su pintor. Hízolo a tanta satisfacción en tres veces [ [[686PS358BPD943Gretratos_de_Urbano_VIII_-_Rómulo,_Diego|''retratos de Urbano VIII'']] ] que le dio lugar S.S. que el Papa le estimó mucho. Y habiéndole acabado uno entero, [[GQVMG0RQ8G31976(Urbano_VIII)_sentado_en_su_silla_con_bufete_y_otros_varios_adornos_-_Rómulo,_Diego|''[ Urbano VIII ] sentado en su silla con bufete y otros varios adornos'']], que celebraron los duques de Pastrana y Alcalá y los señores y pintores de Roma; y queriendo el santo padre honrarle, le envió a su casa con un camarero suyo una cadena de oro de mucho valor con una [[794M3QU5Z85G86Mmedalla_de_medio_relieve_con_su_reverso_-_Rómulo,_Diego|''medalla de medio relieve con su reverso'']]; y por hacerle mayor favor, como a hombre noble y honrado artífice, le dio el hábito de Cristo de Portugal. Y cometió al cardenal Trexo de Paniagua, español (que fue después presidente de Castilla, y murió obispo de Málaga) que se lo pusiese y le armase caballero, lo cual hizo en presencia de su dueño el duque de Alcalá y toda su familia y amigos en casa del mismo cardenal, que le tuvo prevenida otra lucida vuelta de cadena de oro, y pendiente de ella el hábito. De donde con grande aplauso y gusto de todos le volvieron a su casa en 14 de diciembre de 1625. ¡Oh, breve gloria humana! Murió de ahí a poco, y fue enterrado en San Lorenzo de Roma con las insignias de caballero de aquella orden, y con la pompa debida a un gran sujeto”.
''Pacheco, Díaz del Valle, Palomino.''